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JUEGOS SEXUALES

domingo, 14 de diciembre de 2008

En la variedad está el gusto y con frecuencia se aconseja introducir variaciones en las relaciones sexuales de pareja para romper la monotonía o impedir que se asiente entre los dos. Con frecuencia, no es necesario introducir grandes cosas en tales relaciones, basta cambiar un poco el papel que se juega en las mismas.
Y para tener una perspectiva ajustada de la situación habremos de partir de la realidad social actual. Aunque nos pese, hoy, aún se espera que en toda relación sexual sea el hombre quien lleve la iniciativa (aunque no sepa cómo hacerlo) y que la mujer espere que éste la lleve al séptimo cielo (aunque por su experiencia, ella sea capaz de alcanzar al décimo).
Por eso, con frecuencia, si la pareja está abierta a las novedades, basta con que sea ella quien adopte la iniciativa, cualquiera de ellas, y él la actitud pasiva, para que ese cambio surta los efectos estimulantes deseados. Pero para ello no es suficiente que lo quiera uno sólo de sus miembros. Es algo en lo que deberán estar de acuerdo los dos. Porque si sólo quiere uno de ellos, el otro cederá de más o menos buena gana las primeras veces (por la novedad o por dar placer al otro), pero no tardará en hartarse y desear dejarlo.
Si se ha decidido que ella tome la iniciativa, y ya lo está haciendo, también interesará que lo haga de diferentes maneras para que su actividad no se trasforme en una nueva rutina. De ahí que sea beneficioso que, además de llevar la voz cantante, lo haga de formas diferentes (que le gusten a él, porque si no, nos encontramos en la situación de rechazo comentada antes).
Uno de los papeles más sencillos sería el de la 'mujer experimentada' que enseña al hombre en diferentes facetas de la vida sexual. A muchos hombres les encanta adquirir el papel de aprendices (a veces porque lo son realmente), porque les despoja de responsabilidades y les hace dependientes. Pero también existen hombres que no aceptarían tal cosa por nada del mundo. Hay que saber con quién se está para saber qué variaciones introducir.
Aquí se trata de que sea ella quien insinúa mantener relaciones sexuales, o quien incita a tenerlas con pequeños actos (tocarle los pezones, por ejemplo), de que ella decida lo que se va a hacer en cada momento, en qué posición, con qué variaciones, de qué manera, cuántas veces..., hasta el final (hacerle llegar al orgasmo y decidir cómo llegará ella), que dependerá de la mujer y controlará ella.
Existen otros papeles que son más elaborados y requieren de alguna clase de escenificación..., además de la complicidad de los dos. Uno de ellos sería el de la 'mujer virginal', donde no se pide al hombre sólo que tenga la iniciativa, sino que debe enseñar o iniciar en el sexo a una mujer completamente ignorante del sexo. A muchos hombres les excita esta opción (a otros no, cuidado). Y aquí caben diferentes opciones. Ella fingirá ignorarlo todo sobre el sexo y él tendrá que enseñarle todo desde el principio: anatomía, sensaciones, cómo provocarlas, etc.
Ese tipo de juego puede resultar, por sí sólo, excitante. Y, desde luego, él decidirá cómo llegarán ambos al orgasmo al final. Esta opción tiene numerosas variaciones. La clave en este juego está en que él se las enseña a ella, como si ella verdaderamente las ignorara y sería él quien las pone en práctica o le enseña a ella a hacerlo.
Existe la variante contraria, donde quien enseña es la 'mujer profesora'. Es una mezcla de 'mujer experimentada' y el rol masculino de la variante 'mujer virginal'. Aquí, el inocente instruido con delicadeza es el varón. Son numerosas las variaciones que se pueden proponer aquí, haciendo que cada vez sea diferente a las anteriores.
Otro papel que también puede resultar muy excitante para los dos (repito: si están de acuerdo) sería el de la “mujer estrecha”. Aquí, ambos se mueren de deseo, pero mientras que él quiere ir muy deprisa, ella se resiste a caer en la tentación. La variación se centra en las cosas que tendrá que hacer él para conseguir que la excitación se apodere cada vez más de ella y le haga aflojar una de las varias resistencias que puede mostrar.
El éxito, para los dos, será conseguir una actividad sexual plena en la que ni él tenga que porfiar ni ella oponerse después de haberse aligerado poco a poco de todos sus rechazos.
La “mujer dominadora” es una variante suave del sadomasoquismo sin llegar a él. Requiere que él guste de sentirse mortificado, aunque sea en grado muy suave para que ella pueda ejercer de dominadora.
Aquí se trata de imponer actos sexuales; nada de zalamerías: ¡haz esto, haz lo otro! No se trata de infringir daño ni humillaciones (el auténtico sadomasoquismo), sino de llevar la voz cantante pero de una forma imperativa.
La “mujer sumisa” actuaría en sentido contrario al modelo anterior. Aquí se trata de que ella hará cada cosa que le ordene él, en el orden que le diga y cuando se lo diga. Y la cosa no pasa de ahí.
Algunos incluyen el papel de 'madre' en este tipo de juegos. Pero eso requiere tener alguna clase de desviación de lo que se considera la norma. Las madres no suelen ser objetos sexuales para los primates, incluidos los humanos (forman parte de las hembras dominantes, entre otras cosas).
Algunos casos de masoquismo, más o menos larvados, pueden admitir alguna clase de humillación procedente de la 'madre' como consecuencia de haber hecho algo que merezca un castigo (hacerse pis, ser descubiertos masturbándose...). Pero no es una variante que acepten la mayoría de los hombres. Ni de las mujeres...; no hay muchas (salvo algunas sádicas) que acepten relacionarse con sus parejas desde un rol tan poco erótico como ese.
Aunque este tipo de cambios suelen sugerirse para romper la monotonía sexual de la pareja, no son ninguna panacea. Porque tarde o temprano se acabará el repertorio y porque no a todas las personas les gustan las mismas variantes. Quienes se sienten cómodos cuando la mujer es 'experimentada', pueden no sentirse igual, si la mujer es una 'maestra' o una 'dominante', etc. Eso significa que no todo el mundo querrá pasar por el uso de los diferentes papeles. Les gustarán algunos y otros no. Con lo que el cambio quedará siempre limitado.

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